miércoles, 1 de enero de 2014

LA LEYENDA DE LA DAMA DE BLANCO

          En todo el mundo existe alguna historia sobre mujeres que murieron de manera trágica y posteriormente se transformó en leyenda. Como los caso de dos jóvenes cuyos restos se hayan en las bóvedas familiares del Cementerio de la Recoleta en Buenos Aires. Nada tienen de especial esas muertes pero comparten el pecado de haber muerto a temprana edad y sus almas vagan acompañando a románticos soñadores por las inmediaciones del Campo Santo que se espantan al saber la realidad de esas damiselas .
 
        Rufina Cambaceres Bacichi( 1883-1902) fue la hija fruto de la relación del escritor porteño Eugenio Cambaceres con la bailarina italiana Luisa Bacichi. Murió el día de su cumpleaños número 19 súbitamente en 1902. Al otro día que fue llevada a su morada final, encontraron el sepulcro roto, parecía como que alguien había intentado entrar a la tumba a robar las joyas que cubrían el cuerpo de Rufina. El ataúd estaba abierto y con la tapa rota.
       La versión oficial dice que Rufina no había muerto, sino que habría sufrido un ataque de Catalepsia y que en el medio de la noche despertó de ese estado encontrándose dentro del ataúd. Ante el horror  lucho para abrir el ataúd hasta morir asfixiada.
      Otra versión cuenta que logró salir pero que al verse dentro del Cementerio entró en un pánico tal que murió de un infarto.
También "dicen" que la historia se entremezcla con un triángulo amoroso entre el que era su novio (el entonces futuro presidente Hipólito Yrigoyen) y su madre. La cual se habría excedido en el calmante que le suministraba todas las noches para poder realizar su encuentro clandestino.
 
       También se cuenta que el otro fantasma que ronda el barrio es el de Luz María García velloso, también conocida como "la bella durmiente". Hija del dramaturgo Enrique García Velloso, tenía 15 años cuando murió de leucemia en 1925. Una escultura tamaño natural la representa dormida, bajo un crucifijo. Su madre, deprimida después de la muerte de la hija, obtuvo permiso especial para permanecer junto a esta tumba por las noches. La madre, desesperada, durmió durante meses a los pies de la imagen, en un pequeño espacio detrás de las rejas.
 
       Según cuenta la leyenda... un joven se encuentra con una bella chica. La invita a tomar algo y cuando ella siente frío, él le presta su saco que sin querer ella lo mancha de café. Al terminar la tertulia, ella se niega a que la acompañe, pero él camina detrás de ella y la ve entrar en el cementerio donde se pierde entre las callejuelas. El muchacho no le pierde pisada y al llegar a la entrada de una bóveda encuentra en el umbral...su saco manchado. 
 
     No sabemos quien es el fantasma de Recoleta, pero si sabemos que la muerte de ambas, las transformaron en musas de artistas sensibilizados por sus deceso en la plenitud de la vida , crearon: poemas, canciones y películas para recordarlas como seres reales  y no solo como entes fantasmales. 




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